Nuestro método

Primero el proceso, después
la Inteligencia Artificial.

Pienso todo como un proceso. Hasta para salir de mi casa: primero llamo al ascensor y después cierro con llave.
Me ahorra tiempo.

Llevo 40 años pensando así, ordenando empresas.
Y aprendí una sola cosa que vale por todas: si automatizás un desastre, lo único que conseguís es un desastre más rápido y más caro. Por eso no empiezo por la herramienta.

Empiezo por el orden.

Cómo Trabajo.

Cuatro pasos, para este orden

Paso 1

Paso 2

Paso 3

Primero
te tranquilizo

Documento el proceso real

Separo

A mí se me ve como el que viene a destruir procesos y a echar gente. Es exactamente al revés, y antes de tocar nada lo dejo claro.

no el del manual El proceso de verdad no está en el manual que escribió alguien que nunca tocó un tornillo. Está en lo que tu gente hace todos los días. Eso es lo primero que pongo sobre la mesa.

La inteligencia artificial se lleva los procesos duros —datos, planillas, cálculos, informes— y le devuelve a tu gente el tiempo y la cabeza para los blandos, que es donde de verdad valen.

Paso 4

Ahí entra la IA

Lo duro de lo blando Lo aprendí en una pasantía de un año en el INTI, con la filosofía KAIZEN: hay procesos duros —repetitivos, mecánicos— y procesos blandos —los que piden criterio, conocimiento y trato humano. El día a día de tu gente se va en los duros.

En una auditoría externa, en una petrolera internacional, un tornero llenaba cinco planillas que le habían dado. Pero lo vi anotando cosas en una libretita negra. Le pregunté qué eran.

Me contestó: "Las planillas son para los de arriba; la libreta es para mí, con esto ya sé lo que pasa."

Ahí estaba todo. El proceso real vivía en esa libreta, no en las cinco planillas — y arriba nadie lo sabía. Por ahí hay que empezar: por el proceso que de verdad se usa.

Resultados medibles

Impacto real en la operación diaria

Cero planillas en papel en el control de no conformidades.

El costo real de cada flete, no un promedio mal repartido.

El análisis de causa raíz, no solo el registro del problema.

La IA no echa gente. Echa tareas.

El que hace la tarea todos los días es el que mejor conoce el proceso. Por eso el método arranca escuchándolo a él, no reemplazándolo.

La IA le saca lo repetitivo para que use la cabeza en lo que de verdad importa: decidir.

La IA no viene a sacar gente de tu empresa; viene a potenciar a la que ya tenés.
Usarla para echar gente y ahorrarte un sueldo es mentalidad de pobre, no de empresario.
Acá el que emprende aprende a hacer negocios sin un peso: el que sabe no achica para crecer, hace crecer a los que tiene.

Como me dijo un CEO en una gira de Endeavor:
"tenemos los empleados que nos merecemos". Por eso el trabajo es potenciarlos, no descartarlos.